El índice de las hipotecas rebaja la cuota anual de los que tienen un préstamo a tipo de interés variable a doce meses o a seis meses y lo actualizan el próximo mes
La halcón alemana del BCE pide que frenen las bajadas de tipos: “Ya no podemos decir que son restrictivos”
El Euríbor vuelve a caer al 2,4% de media en febrero. Con este descenso, el índice de las hipotecas rebaja la cuota anual cerca de 1.250 de los que tienen un préstamo a tipo de interés variable promedio (de 150.000 euros a 25 años, con un tipo de euríbor más un diferencial de un punto porcentual) a doce meses y lo actualizan el próximo mes.
La rebaja en este caso es de algo más de 100 euros al mes, porque el euríbor de febrero es más reducido que el del mismo mes del año pasado (cuando se quedó en el 3,67% de media). Pero también es inferior al de hace un semestre. Es decir, si la revisión de la hipoteca es cada seis meses, la cuota media bajará de los 805 euros a los 743 euros. Por lo tanto, el hipotecado se ahorrará unos 62 euros al mes, algo más de 370 euros al semestre.
El Euríbor traslada las decisiones sobre los tipos de interés oficiales del BCE. La institución monetaria recortó a finales de enero el 'precio' del dinero en la eurozona otros 0,25 puntos al 2,75%. Se trata de la cuarta bajada consecutiva, y la quinta desde junio. Y en su hoja de ruta están presentes más recortes en los próximos meses, aunque empiezan a surgir las voces a favor de frenar esta mejora de las condiciones de financiación, como se explica en esta información.
“El tipo de interés del 2,75% sigue siendo restrictivo, demasiado restrictivo para el actual estado de debilidad de la economía de la eurozona”, adviertió en enero el responsable global de macroeconomía de ING Research, Carsten Brzeski.
Sin embargo, la 'halcón' alemana del BCE enseñó sus garras en una conferencia de primer nivel esta misma semana al afirmar que “ya no podemos decir con seguridad que nuestra política es restrictiva”. Con esta posición, Isabel Schnabel, del comité ejecutivo de la institución que decide la política monetaria de la eurozona, pide indirectamente frenar o moderar las bajadas de los tipos de interés oficiales.
“Si bien la inflación ha retrocedido y se han reducido las restricciones de la política monetaria, los precios actuales del mercado sugieren que mantener la estabilidad de precios requerirá tipos de interés reales más altos en el futuro que antes de la pandemia”, explicó la alemana. El principal argumento de Isabel Schnabel es que “la creciente fragmentación geopolítica, el cambio climático y la escasez de mano de obra plantean riesgos objetivos de aumento de la inflación en el medio y largo plazo”.
Lo cierto es que la actividad en el conjunto de la eurozona está estancada, en especial en Alemania, con problemas como la falta de inversión pública y privada para la transición energética, la defensa o la digitalización; las dificultades concretas de los sectores industriales para competir internacionalmente; la escalada de una guerra comercial mundial; o los desequilibrios fiscales, principalmente de Francia. En este contexto, España es la única excepción positiva entre los socios europeos.
Hasta ahora, el BCE ha priorizado la necesidad de insuflar oxígeno a la actividad económica. La moderación de la inflación hacia el objetivo del 2% de media en la eurozona —en España se elevó al 3% en frebrero por la electricidad— ha permitido a la institución monetaria que preside Christine Lagarde dejar de fondo el ruido de aranceles, guerra comercial y bajadas de impuestos que proviene de Estados Unidos, y que supone una amenaza de un nuevo repuntes de las subidas de los precios, principalmente en la potencia norteamericana, pero también a este otro lado del Atlántico.