El presidente de Argentina, Alberto Fernández, ratificó este miércoles que el próximo viernes vence el plazo para que acreedores privados den su consentimiento a una oferta de reestructuración de bonos por 66.239 millones de dólares que hasta el momento ha sido rechazada por los grandes fondos de inversión con títulos argentinos en sus carteras.
"La fecha es el 8 y nosotros esperamos que el mundo entienda", aseveró Fernández en una entrevista al ser consultado sobre la posibilidad de que Argentina prorrogue el plazo de adhesión para intentar lograr una mayor nivel de aceptación.
Argentina lanzó hace casi tres semanas una propuesta para reestructurar bonos bajo legislación extranjera que ha sido rechazada por tres grandes grupos de acreedores liderados por poderosos fondos de inversión.
La propuesta argentina incluye un período de gracia de tres años, reducir el capital en 3.600 millones de dólares, es decir, una quita del 5,4 % sobre el stock adeudado, y los intereses en 37.900 millones de dólares, lo que equivale a una quita de intereses del 62 %.
"No hemos especulado con nada, ni siquiera especulamos con las peores condiciones en que la economía argentina ha quedado con el coronavirus", dijo Alberto Fernández este miércoles en una entrevista con la radio Con Vos.
De acuerdo a proyecciones difundidas este martes por el Ministerio de Economía, el PIB de Argentina, en recesión desde 2018, caerá un 6,5 % este año y se recuperaría un 3 % en 2021.
"Confiamos en reponernos, en poder cumplir en el futuro las obligaciones que queremos y podemos asumir", dijo el mandatario argentino.
Hasta ahora, las conversaciones con los acreedores han sido duras.
El Gobierno de Fernández insiste en que Argentina no tiene más margen para mejorar su propuesta aunque asegura que está dispuesto a escuchar a los tenedores de bonos si éstos tienen propuestas alternativas que pasen la "prueba del sentido común".
En el contexto de estas negociaciones, el tipo de cambio en los mercados alternativos a la plaza oficial ha escalado notablemente, un fenómeno que Fernández ligó a las negociaciones por la deuda.
"Estamos tratando de cerrar un acuerdo con nuestros acreedores y están los que te presionan con el dólar", sostuvo.
También cuestionó a quienes piden que el Gobierno no caiga en cese de pagos y acepte lo que los acreedores demandan aunque eso "sea en desmedro de la gente".
Fernández aseguró que hay "sectores en Argentina que trabajan" para los acreedores "por convicción ideológica o por interés económico".
Por otra parte, el presidente valoró el diálogo con la actual conducción del Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que Argentina pretende negociar una extensión en los plazos de pagos para saldar deudas por unos 44.000 millones de dólares.
Según Fernández, el FMI, bajo la dirección de Kristalina Georgieva, tiene una "mirada realista" y "muy distinta" a la que el Fondo "históricamente ha tenido".
El mandatario argentino dijo que su Gobierno deberá discutir con el organismo, "desde esa mirada realista", una "salida" para la deuda y la economía del país.
"Espero que siga habiendo una mirada realista en el Fondo. Pero todavía eso no lo abordamos", señaló.