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Marcel murió a los 73 años tras un accidente en la obra: “Hay gente mayor que sigue en un andamio por necesidad”

Marcel murió a los 73 años tras un accidente en la obra: “Hay gente mayor que sigue en un andamio por necesidad”

El trabajador, de Bolivia, ha fallecido tras caerse en una escalera de unos chalés en construcción en Madrid. "Seguía trabajando porque no tenía suficiente cotizado para jubilarse", dice un compañero

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Marcel estaba trabajando en una obra a los 73 años. “No tenía suficiente cotizado para jubilarse”, dice un compañero este martes, 25 de febrero, cuando ha conocido su fallecimiento.

Este lunes, el hombre se cayó en unas escaleras durante su jornada laboral en la construcción de unos chalés en el barrio madrileño de El Pilar. Intentando llegar a una mejor pensión, seguía trabajando pese a su avanzada edad. Aunque es un caso bastante extremo, no es el único, con un aumento de los trabajadores de 60 y más años en el sector.

“Hay gente mayor que sigue en un andamio por necesidad”, explica un operario a este medio. “Sobre todo, extranjeros”, dice este trabajador de su experiencia en distintas obras, ya que son los que cuentan con más dificultad para sumar el mínimo para la jubilación. Marcel era de Bolivia.

Según los últimos datos de la EPA, hay 127.200 trabajadores en el sector de la construcción que tienen 60 o más años. Se trata del grupo de edad que registra un mayor aumento (del 24%) respecto al año anterior, según el estudio realizado por el Observatorio de la Fundación Laboral de la Construcción. Los menores de 30 años, 148.800 personas, crecieron un 12%, mientras que el grupo entre 30 y 59 se mantuvo estable alrededor de 1,2 millones de personas.

El incremento de los trabajadores mayores en las obras es muy intenso en los últimos años. Desde 2017, por ejemplo, los trabajadores de la construcción han aumentado un 29%, hasta alcanzar un total de casi 1,5 millones de personas en el último trimestre del año pasado. Los mayores de 60 años, sin embargo, se han duplicado, desde los 63.800 del año 2017.

La constructora no responde sobre el accidente

Este martes, en la obra donde trabajaba Marcel, quienes se atreven a hablar sabían poco de él. En un sector donde la subcontratación y la rotación del personal están a la orden del día, elDiario.es solo ha podido saber su nombre de pila, su país de procedencia y que trabajaba porque no se podía jubilar. Poco más. “Creo que aquí no tenía familia, solo una sobrina o algo así”, dice una persona que le ha conocido brevemente. Ha fallecido en el Hospital de La Paz, donde le trasladaron los servicios de Emergencias después de la caída que sufrió en unas escaleras de los chalés.

“Se dijo que cayó desde una altura de tres metros, pero no fue así. Se cayó en unas escaleras y no sabemos si fue un mal golpe o si se mareó o le sucedió algo antes de caer”, indica una persona presente el día del accidente. El siniestro laboral está siendo investigado por la Inspección de Trabajo y la Policía Judicial de Madrid, aunque en principio no parecía que hubiera una falta de medidas preventivas en las instalaciones, según ha podido saber este medio.

No obstante, la investigación sigue abierta y hay que recordar que la prevención de riesgos laborales se compone de muchos elementos. Tanto materiales, de las instalaciones y del material de trabajo, como de otra serie de medidas preventivas a nivel personal. Por ejemplo, acerca de las tareas y la actividad que realiza cada persona trabajadora, que pueden también suponer un riesgo para la salud.

En la constructora que figura como referente en la obra, Baluma Gestión Integral SL, y en la promotora inmobiliaria que anunció los chalés, Dmarchee Asset Management SL, ni siquiera responden a este medio sobre el accidente laboral en el que se ha dejado la vida Marcel. Ambas compañías cuentan con el mismo administrador único, José Antonio García Fernández, al frente de varias empresas.

elDiario.es ha tratado de recabar la versión de las empresas sobre el accidente mortal a través de varias vías, sin éxito. En uno de los intentos, en el teléfono de contacto de Baluma, la llamada se ha cortado al mencionar la obra siniestrada, en el número 56 de la calle Joaquín Lorenzo.

“¿Qué hacía una persona de 73 años en una obra?”

Una de las reacciones que más se ha repetido en las pesquisas para elaborar esta información es el asombro ante la edad del trabajador accidentado. “¡73 años! ¿Pero qué hacía un hombre de 73 años en una obra?”, decía este martes una vecina de un chalet próximo al siniestro, un barrio acomodado de la capital, que ha pasado a preguntar “si ha muerto” el trabajador accidentado el día anterior. La mujer aprovecha la atención mediática para quejarse de las obras en el conjunto de la calle, que “molestan a los vecinos”. “Así no se puede estar, pagamos impuestos para que no se pueda andar por las calles”, dice.

“Al principio pensé que la cifra estaba mal”, reconoce Pilar Ituero, responsable Salud Laboral FICA UGT, sobre la edad de Marcel. La sindicalista sostiene que, aunque “el envejecimiento es una realidad en el sector de la construcción”, los 73 años le parecen una cifra bastante “puntual” y “extraordinaria”. La representante de UGT recuerda que las empresas han de tomar las medidas preventivas adaptadas a las circunstancias y a la edad de los trabajadores para protegerlos. No obstante, considera que una persona no debería seguir en un andamio a los 73 años.

Ituero recuerda que CCOO y UGT pelearon en 2008 por la jubilación anticipada a los 60 años en el sector, “que quedó en agua de borrajas”. Hace poco, el Gobierno retomó la reforma de los coeficientes reductores para acceder a la jubilación anticipada sin recortes en la pensión para ciertas profesiones penosas. La sindicalista de UGT considera que es el caso de la construcción, que tiene altas cifras de siniestralidad, así como requiere de esfuerzos físicos y supone el trabajo a la intemperie en muchas ocasiones, con condiciones climáticas adversas.

Fuentes empresariales de la construcción consideran en cambio que “lo importante” es valorar el estado de salud de las personas de edad avanzada. “Si pasan el examen médico al inicio de una obra, y se los considera aptos para trabajar, es un derecho del trabajador seguir activo si quiere hacerlo”, responden a este medio. Desde el sector indican que hay un “gran compromiso” con la prevención en el trabajo, aunque reconocen que las cifras de mortalidad son elevadas.

No obstante, estas fuentes empresariales recuerdan que los accidentes laborales son más frecuentes entre las personas más jóvenes, no tanto entre los trabajadores más mayores, que cuentan con más experiencia. Los siniestros también tienen más incidencias entre las personas extranjeras, más expuestas a la precariedad. En los sindicatos advierten de que la necesidad y la vulnerabilidad expone a los trabajadores a más riesgos, ya que no están en condiciones de rechazar ciertas ofertas o de dejar de trabajar para conseguir ciertos ingresos. En todos los casos, la responsabilidad de proteger a los trabajadores y de velar por su salud es de las empresas.

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