La Justicia brasileña ha decretado este viernes la puesta en libertad del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Da Silva, en prisión desde hace un año y siete meses, ha quedado en libertad tras una decisión adoptada el jueves por el Tribunal Supremo de Brasil de la que podrán beneficiarse cerca de 5.000 presos.

El Supremo dictaminó este jueves, en una ajustada votación de seis a cinco, que los traslados a prisión de los condenados antes de haber agotado todos los recursos judiciales disponibles es inconstitucional. Un fallo que ha servido a la defensa de Lula para solicitar este viernes su excarcelación.

 

Con esta decisión, el Supremo anulaba una jurisprudencia establecida en el año 2016 que autorizaba la ejecución por parte de los tribunales de penas de prisión, siempre que se confirmaran en segunda instancia. Una fase tras la que aún eran posibles dos apelaciones ante tribunales superiores.

Según la nueva decisión del tribunal, el ingreso en prisión solo es posible cuando, como establece la Constitución brasileña, se complete el "tránsito en juzgado" ("cosa juzgada" en el ordenamiento jurídico español) y se hayan agotado todos los recursos posibles, con lo que la culpabilidad estará plenamente determinada.

Lula ingresó en prisión el 7 de abril de 2018, cuando comenzó a cumplir una pena de ocho años y diez meses por corrupción tras ser condenado en segunda instancia, acusado de recibir como soborno un apartamento de playa de la constructora OAS a cambio de beneficios para la adjudicación de contratos con la petrolera Petrobras.