La precampaña de las elecciones presidenciales argentinas ha arrancado con promesas de 'orden' y de reprimir las protestas, así como recortar derechos de los migrantes y las mujeres, y un cierto negacionismo de los crímenes de la dictadura militar de Jorge Rafael Videla.
El candidato más radical es el ultraderechista Javier Milei, del partido La Libertad Avanza, con una agenda agresiva respecto a muchos derechos básicos, pero bajas probabilidades reales de hacerse con la Presidencia, según Mariela Belski (Buenos Aires, 1971), directora ejecutiva de Amnistía Internacional (AI) en Argentina.