
El malestar se traduce ya en hechos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha decidido plantar a la presidencia húngara del Consejo de la UE tras los viajes del primer ministro ultraderechista, Viktor Orbán, a Moscú y Pekín nada más iniciar el semestre en la que denominó una “misión de paz”. El Colegio de Comisarios no irá a Budapest al tradicional viaje cuando un país asume la presidencia rotatoria y enviará a un funcionario, y no a los comisarios, a las reuniones informales de ministros que se organicen en Hungría con el Gobierno de Orbán como anfitrión.

















