
"Gaza es inhabitable desde hace años. Yo no tengo nada que perder, qué más da", afirma resignado desde su casa en Gaza Raji Sourani, fundador del Centro Palestino de Derechos Humanos, sobre los bombardeos israelíes. Cuando coge el teléfono, acaban de empezar las primeras explosiones sobre la estrecha franja de 360 kilómetros cuadrados. "Estamos acostumbrados y no podemos hacer nada. Gaza es ahora una ciudad fantasma. No hay nadie en la calle", dice a elDiario.es con voz pesada, lenta y triste.
A primera hora del sábado, los sistemas antimisiles de Tel Aviv se han visto superados por la lluvia de más de 2.000 cohetes de Hamás; decenas de militantes armados han entrado en Israel por tierra, mar y aire; han asaltado poblaciones y capturado vehículos del ejército israelí; han tomado rehenes –civiles y militares–; y las excavadores han reventado la valla fronteriza.
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