
El Gobierno brasileño anunció este lunes que restringirá las visitas a las cárceles, con la meta de prevenir la llegada del coronavirus a una población penal calculada en unas 800.000 personas, en su mayoría hacinadas en lugares poco adecuados.
Según el Ministerio de Justicia, durante los próximos quince días estarán suspendidas "las visitas sociales", en tanto que las de los abogados serán restringidas durante una semana, salvo en casos que requieran "urgencia" o respondan a estrictas razones procesales.
En un comunicado oficial, ese despacho informó también que el Departamento Penitenciario Nacional ha ordenado que se realice un inventario de material sanitario en todos los presidios, a fin de establecer las necesidades de alcohol, máscaras y toallas de papel, entre otros insumos que ayudan a prevenir el COVID-19.
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