
A Estela Quintero le empezaron a salir canas al poco de instalarse con su pareja en Ramala, capital de facto de la Autoridad Nacional Palestina. Ninguno pensó entonces (noviembre de 2014) que doblarían el tiempo de una estancia prevista inicialmente para dos años después de que el estudio de arquitectura donde trabajan, Donaire Arquitectos, ganase el concurso internacional para desarrollar el centro cultural más importante de Palestina.
Un edificio inteligente a la vanguardia de la sostenibilidad según los estándares internacionales, pero en una ciudad sin urbanismo reglado, en constante crecimiento, y donde escasea la mano de obra cualificada. "Los pocos especialistas que hay o están fuera o se van a trabajar a Israel donde ganan tres veces más", explica Quintero.

















