Paula Ribó no siempre es Rigoberta Bandini, pero Rigoberta es siempre Paula y en el cara a cara cercano aún más. Se sienta en un sofá hecha un ovillo bajo la atenta mirada de su estilista, que acaba de atusarle el pelo y repasarle el maquillaje. La barcelonesa presenta el videoclip de Ay mamá, la canción que estuvo cerca de representar a España en Eurovisión y que habría hecho aparecer una teta gigante de cinco metros sobre el escenario italiano. No pudo ser, pero la canción ha seguido su propio camino.
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