No había terminado el recuento en la noche electoral cuando Sanna Marin salió frente a sus seguidores en Helsinki a admitir la derrota. El resultado en las elecciones parlamentarias del domingo es amargo para la líder de los socialdemócratas, que pese a haber conseguido mejorar respecto a los últimos comicios no ha sido suficiente para obtener la reelección como primera ministra. "La democracia siempre es algo maravilloso", dijo Marin frente a las cámaras sin perder la sonrisa y la energía que le han empujado hasta ahora en sus apariciones.